Vivir con Espina Bífida

Soy Mónica hace 61 años de edad.

Nada se sabía de la espina bífida y cuando llegué a mis padres les dijeron tantas cosas que pobres no tenían idea para donde ir, me atendió un neurocirujano y él les dijo que saldría adelante y fue así, me dieron una vida muy normal; tengo hermanos más grandes y fui tratada como ellos, tuve muchas operaciones y otras tantas internaciones, pero eso no quitó que fuera a los bailes, que aunque no podía bailar bien ya que rengueaba, pero lo hacia.

Estudié, trabajé, creo que a pesar de ser una persona discapacitada, tuve dentro de todo, una vida igual a todos.

Lo importante es que los padres nos traten igual a todos, por que al salir a la vida, no podemos pretender que los demás nos traten como si fuéramos de cristal, lo importante es sentirnos útiles y que podemos a pesar de todas las limitaciones y trabas que nos pone la vida.