Embarazo en una mujer con Espina Bífida

Todas las mujeres que pueden quedar embarazadas deben asegurarse de tomar diariamente 400 microgamos de ácido fólico, aun cuando no esté planeando un embarazo.

Las personas con espina bífida tienen una mayor probabilidad de tener hijos con espina bífida. Una mujer con espina bífida que esté planeando un embarazo debe consultar con su médico ginecólogo para que le recete 4.0 miligramos de ácido fólico para consumirlo todos los días, desde al menos un mes antes y durante el primer trimestre del embarazo,  y esto puede reducir el riesgo de tener un bebé con espina bífida en un 70 %.

Para las mujeres con espina bífida no hay ningún tipo de trastorno de infertilidad asociado. Siempre que se tenga un ciclo menstrual normal, no tiene por qué existir dificultad, aunque es imprescindible el seguimiento médico en el proceso de planificación, embarazo y parto.

Durante el embarazo pueden aparecer alteraciones no graves, que es necesario que el obstetra, y los demás profesionales que le atienden deben de conocer y así puedan establecer las medidas necesarias que permitan un parto a término y sin complicaciones. Así como conocer los efectos de los medicamentos que diariamente se necesitan.

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Tener en cuenta que pueden presentarse algunas alteraciones como:

  • Mayor frecuencia de anemias.
  • Aumento de las infecciones urinarias, como en cualquier embarazo. Ya que es más frecuente y es lógico en una vejiga neurógena .
  • Puede incrementarse la espasticidad en lesiones espásticas.
  • Existe riesgo de complicaciones respiratorias en mujeres con lesión medular alta.
  • El sobre peso puede condicionar presiones en zonas de apoyo que condicionen ulceras de presión.
  • Aumento de estreñimiento

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Hay una mayor incidencia de prematuridad que podrían estar en relación con las infecciones urinarias, por lo que se debe dar seguimiento continuo con los cultivos de orina y el tratamiento con antibióticos si aparecen signos clínicos de infección urinaria.

Previo al parto se debe valorar el nivel, grado y extensión de la lesión, el grado de espasticidad, la musculatura abdominal activa y las limitaciones articulares. En lesiones altas se debe ingresar y monitorizar a la paciente a partir de la semana 32 e incluso antes si hay alto riesgo.

Es recomendable que se realice en un hospital que cuente con todos los servicios de quirófanos, obstetras, anestesistas, neonatólogos, paraplejistas, etc.

En ausencia de contraindicaciones, el parto puede ser vaginal y debe utilizarse algún tipo de analgesia y/o anestesia para evitar problemas.

Deberá tener cuidado post-parto de la zona perigenital y la reeducación o adaptación tanto de la micción como el hábito intestinal, que pudiera haberse descontrolado después del parto.

La lactancia materna es recomendable, aunque debe tomar en cuenta la medicación que se toma por la madre, para valorar su posibles efectos sobre el recién nacido.

Consulta siempre con tu médico de confianza para mayor información y apoyo.